Zidane aplaca la euforia

Idéntico resultado en el partido de ida. 0-2 y dejando sensación de seguridad y superioridad manifiesta; misma ronda eliminatoria de la Champions (octavos de final); momentos de duda en el equipo semejantes, con la Liga muy complicada y sin posibilidad de ganar la Copa. Eso sí, cambia el rival. Hace un año, el enemigo fue el Schalke; hoy es la Roma, equipo que llega con la moral a tope y con Spalletti repleto de confianza tras el cambio de rumbo que ha logrado dar a su equipo.Ante este panorama, Zidane ha sido contundente en los mensajes enviados a la plantilla en los últimos días y que ayer hizo extensible a la sala de prensa. No quiere confianzas de ningún tipo pese al cómodo triunfo del partido disputado en Roma. El francés busca evitar los apuros por los que pasó Carlo Ancelotti cuando el equipo alemán buscaba la portería de Casillas en los minutos finales de la eliminatoria en busca del quinto gol, ese que eliminaba al Real Madrid tras haber ganado el partido de ida con toda la solvencia del mundo."Estáis avisados" ha comentado el técnico a la plantilla, en un intento de que los jugadores salgan motivados al ciento por ciento desde el primer minuto del partido de hoy. No quiere que exista la más mínima duda y por eso insiste en la importancia del choque y de lo que todavía hay en juego. Aparca la euforia que se ha generado tras los 7 goles al Celta.Mensaje directoY es que la realidad del equipo no es la mostrada en la goleada ante el equipo gallego. Hay dudas. La falta de regularidad mostrada por el once blanco, alimenta cierta falta de seguridad en el rendimiento, de ahí que el técnico quiera tenerlo todo atado desde el pitido inicial.En teoría todo está bajo control, al menos así piensan en el vestuario, pero lo sucedido hace un año y las muchas similitudes han llevado a extremar precauciones y a que Zidane insista en la importancia de no menospreciar lo más mínimo a un rival que ocho años atrás fue capaz de eliminar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu, aunque es cierto que en aquella eliminatoria el equipo italiano vino del partido de Roma con una ventaja mínima.El choque de hace un año se inició con un gol de Fuchs a los 20 minutos, que fue neutralizado por Ronaldo. Escena que se repitió antes del descanso, momento en el que el portugués iguala un tanto de Huntelaar.Benzema, Sané (este partido significó la irrupción europea del joven alemán) y Huntelaar marcó a cinco minutos del final, para meter el miedo a todo el madridismo, Ancelotti incluido, que por momentos se vio fuera de la entidad madridista esa misma noche.Una parada de Casillas en los instantes finales del choque evitó lo que podría haber sido una catástrofe total y absoluta. El clima antes del partido ya estaba crispado, pero con el pitido final del árbitro, lo que era una tormenta se convirtió en una tempestad total y absoluta en contra de jugadores, técnico y palco presidencial, justo lo que quiere evitar Zidane.

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